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Principios de la permacultura

Partiendo de que siempre hay que tener como base los 3 principios éticos (cuidado de la Tierra, cuidado de las personas y reparto justo de los recursos), David Holmgrem enumeró 12 principios básicos que guían el diseño de sistemas sostenibles. Siguiendo estos principios, la permacultura se puede aplicar en todas las áreas de nuestra vida cotidiana, desde el diseño de jardines hasta la construcción de viviendas, la puesta en marcha de empresas o la producción de alimentos.

 

Los 12 principios son:

 

1. Observa e interactúa:

 

“La belleza está en los ojos del observador”
Antes de diseñar cualquier sistema, es importante observar y comprender el entorno en el que se va a trabajar. La observación ayuda a identificar los patrones naturales y las interacciones entre los elementos de un sistema. Si tomamos el tiempo para observar e interactuar con la naturaleza, podremos diseñar soluciones aptas para nuestra situación particular.

 

2. Captura y guarda energía:

 

“Seca el pasto mientras brilla el sol”
La energía es fundamental para cualquier sistema, por lo que es importante saber cómo capturarla, pero también cómo almacenarla. El sol, el viento y el agua son fuentes de energía renovable que se pueden aprovechar. A través de la creación de sistemas de recolección de recursos durante tiempos de abundancia, podríamos usarlos en tiempo de escasez. Hay que concebir la energía como un recurso precioso pero a la vez finito.

 

3. Obtén un rendimiento:

 

“No puedes trabajar con el estómago vacío”
Asegúrate de que estás obteniendo recompensas realmente útiles como parte del trabajo que estás realizando.
La permacultura busca crear sistemas sostenibles, sí, pero también es fundamental que sean productivos. Se trata de obtener un rendimiento adecuado a las necesidades humanas sin comprometer los recursos naturales.

 

4. Aplica la autorregulación y acepta la retro-alimentación:

 

“Los pecados de los padres se castigan en los hijos hasta la séptima generación”

Necesitamos desalentar las actividades no apropiadas para asegurar que los sistemas continúen funcionando bien. Los sistemas en la naturaleza se autorregulan, y en la permacultura se busca aplicar esta misma idea en los sistemas humanos. La retroalimentación es esencial para ajustar y mejorar cualquier sistema.

 

5. Usa y valora los servicios y recursos renovables:

 

“Dejemos que la naturaleza siga su curso”

Aprovecha la abundancia de la naturaleza para reducir nuestro comportamiento consumista y dependencia de recursos no renovables. El uso excesivo de recursos y alta tecnología no solo es caro, sino que puede afectar negativamente al medioambiente.
La permacultura busca el uso de recursos renovables y la valoración de los servicios que los ecosistemas proporcionan, como la polinización y el control de plagas.

 

6. Deja de producir residuos:

 

“Evitando producir residuos, se evita generar carencia” – “Más vale prevenir que curar”

Valorando y dándole uso a todos los recursos que están a nuestro alcance, nada se desecha. Hay que buscar la reducción al mínimo de residuos y la creación de ciclos cerrados de nutrientes. Todo lo que se desecha se convierte en alimento para otro elemento del sistema.

 

7. Diseña desde los patrones a los detalles:

 

“El árbol no deja ver el bosque”

Si damos un paso atrás, podemos observar patrones en la naturaleza y en la sociedad. Estos pueden formar la base de nuestros diseños, con los detalles rellenados mientras avanzamos. Los patrones naturales son clave en la permacultura, y se busca diseñar sistemas que se adhieran a estos patrones. Además, se busca diseñar sistemas que sean eficientes y que incluyan detalles que mejoren el funcionamiento del sistema en su conjunto.

 

8. Integrar más que segregar:

 

“Muchas manos alivian el trabajo”

Poniendo las cosas adecuadas en los lugares adecuados, las relaciones se desarrollan entre esas cosas y se complementan para darse apoyo. En lugar de separar los elementos de un sistema, en la permacultura se busca integrarlos para que funcionen en armonía. Se trata de buscar sinergias entre los elementos del sistema.

 

9. Usar soluciones lentas y pequeñas:

 

“Cuanto más grandes, más dura la caída.” – “Lento y seguro se gana la carrera”

Sistemas pequeños y lentos son más fáciles de mantener que los más grandes; se aprovechan mejor los recursos locales y producen más resultados sostenibles. En la permacultura se valora la solución de problemas de forma gradual y progresiva. Las soluciones pequeñas y lentas son más resistentes y más sostenibles que las soluciones rápidas y drásticas.

 

10. Usa y valora la diversidad:

 

“No pongas todos tus huevos en el mismo canasto”

La diversidad reduce la vulnerabilidad frente a una serie de amenazas y toma ventaja de la naturaleza única del ambiente donde reside. La diversidad es importante en la permacultura porque aumenta la resiliencia del sistema. Un sistema diverso es más capaz de adaptarse a los cambios y de crear nuevas oportunidades.

 

11. Usa los bordes y valora lo marginal:

 

“No pienses que estás en el sendero correcto solo porque es un camino conocido”.

Lo más común, lo obvio y popular no es necesariamente lo más significante o influyente. En la permacultura, los bordes son zonas de transición donde se encuentran dos elementos diferentes. Estas zonas son importantes porque son lugares de mayor diversidad y productividad.

 

12. Usa y responde creativamente al cambio:

 

“La visión no es ver las cosas como son, sino como serán”

Podemos tener un impacto positivo sobre el cambio inevitable, observándolo cuidadosamente e interviniendo en el momento preciso. Por eso la creatividad es esencial para diseñar sistemas sostenibles y productivos. Se busca integrar elementos que a simple vista podrían parecer contrarios para crear sistemas que funcionen de manera armónica.

 

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